dimecres, 12 de maig de 2010

COLECCIONES PROBABLEMENTE INÚTILES (in eternal progress)









dijous, 22 d’abril de 2010

L’Home dels nassos. Los orígenes del Bestiàri familiar


-¿Quiere decirme, Bartleby, dónde ha nacido?
- Preferiría no hacerlo.
- ¿Quiere contarme algo de usted?
- Preferiría no hacerlo.
- Pero qué objeción razonable puede tener para no hablar conmigo? Yo quisiera ser un amigo.”

“Bartleby, el escribiente”.
 H.Melville

De pequeña mi padre siempre me contaba la historia de l’Home dels nassos, un personaje de la mitología catalana. Según la tradición éste hombre se caracteriza por una mutación muy curiosa; se dice que tiene tantas narices como días tiene el año y que durante el año vive encerrado en su casa, donde cada día se le cae una nariz. El último día del año, cuando sólo le queda una nariz, sale a la calle. Entonces mi padre nos sacaba a la calle a mi hermana y a mi para buscarlo.
A mi me intrigaba muchísimo, me imaginaba  su aspecto monstruoso y me preguntaba el por qué de su existencia. Finalmente, como todas las fantasías infantiles, la anécdota acababa en decepción.



Hace tiempo que me apropié de éste personaje. En una de las entradas anteriores doy una aproximación de lo que para mí sería l’Home dels Nassos contemporáneo, un sujeto gris e inquietante dotado de una rutina plana y sin importancia. Muy característico de nuestra época.
L’Home dels Nassos actual sigue encerrado en su casa y sigue sobrellevando solo su degradación genética . Sólo que ahora dispone de una pensión vitalicia por discapacidad, una lavadora con programa rápido y  una tarifa plana de 6 megas.


Hasta hoy no he sabido muy bien qué hacer con éste personaje, tenía la certeza de que podría dar mucho de si. Para mí éste sujeto contiene mucho simbolismo. Podría asegurar que es la representación de una posible modalidad del biorritmo posmoderno, aunque analizándolo bien sus connotaciones son mucho más personales. En él reconozco aspectos que me han acompañado durante toda la vida, tradiciones y actitudes culturales y familiares que ilustro consciente e inconscientemente .



Desde un principio tenía seguro que quería indagar en la rutina de éste personaje. Desde un punto de vista voayer quiero rescatar y remarcar lo más significativo de su carácter.
Considero que la manera más apropiada para representar a l’Home del Nassos es creando una Auca. La Auca fue un modelo de representación gráfica que se puso de moda en los años 50 en Catalunya (aunque hay aucas datadas de principio de siglo). Formalmente es un mural que mide aproximadamente 60X90cm y que está dividido por 48 partes iguales. En cada una de ellas hay un dibujo acompañado de una rima


Mi auca de l’Home dels nassos intentará ser una revaloración de la  tradición, la mitología y los modelos de representación catalanes. Quiero darle un vuelco irónico a éstos mitos culturales y en cierto modo pervertirlos y personalizarlos, o que es lo mismo, modernizarlos.
En éste caso la auca constará de 365 particiones (no me preguntéis aún cómo me las arreglaré, no lo tengo muy claro), en cada una de ellas dibujaré una escena cotidiana de l’Home dels nassos que también irá acompañada de una rima (seguramente y por suerte con ayuda ajena). La intención es crear un conjunto de imágenes monótonas, aburridas y algunas de curiosas que ilustren la expresión lúcida del sin sentido de la actitud y de la actividad de nuestro apático personaje.

¿Qué costumbres debe tener una persona qué solo sale a la calle una vez al año? ¿Será l’Home dels nassos una de esas personas con la curiosa depresión japonesa Hikikomori? ¿Como asume el personaje la perdida de sus narices durante el año? ¿Qué sacaré de la naturaleza amoral de l’Home dels nassos? Éstas y más preguntas son las que iré resolviendo durante mi proceso creativo.





dissabte, 20 de març de 2010

El de la vergüenza
(otra colección probablemente inútil)

Hace un mes que recuperé la colección que inicié el verano pasado. La metodología es parecida al banco de imágenes de Al fondo a la izquierda (entrada de enero del blog).
La colección consiste en fotografiar el típico resto de comida que queda en la mesa y que por A o por B nadie se come.


Este gesto, o mejor dicho, éste “no-gesto” tan aparentemente banal despierta en mi algunas reflexiones.

Creo que el  sentido de la suma de éstas imágenes reside en analizar el porque de ésta costumbre (una de tantas paradojas occidentales). Y no se trata simplemente de la vergüenza (que por cierto es una actitud que me gustaría disertar algún día).
Lo que más me atrae de la experiencia de El de la vergüenza es el instante de la “no-acción”. Esa sensación de incomodidad que produce hacer algo políticamente correcto y que resulta ser una especie de “auto-represión”. Lo considero una buena prueba de lo relativa que es la Educación.
Personalmente me pone muy nerviosa, siento (en pequeñas dosis) una mezcla de angustia, presión y expectación. Supongo que cada uno experimenta sensaciones diferentes. ¿Tal vez sea yo la única que a veces siente esa especie de ansia? Creo que no, seria preocupante.

Pienso que el origen de todas esas sensaciones es un minúsculo desecho lleno de simbolismo y me río de mi misma y de los otros. Y desde una visión más amplia ¿Qué coño hago yo haciéndome “pajas mentales” con un trocito de comida que acabará en la basura? Así contribuyo a ignorar las miles de muertes por hambruna que hay cada día ¿Será que a parte de coleccionar también estoy empezando a despertar mi humanidad?




Es una pena que actualmente haya adoptado una rutina poco social. Eso me impide capturar imágenes para mis colecciones. Creo que tardaré en acumular la cantidad suficiente de imágenes como para poder hacer algo con ellas. Pero no tengo prisa, el simple proceso de “coleccionar” me satisface bastante. La cultura de archivo es fascinante, digna de valorar.
Yo nunca he sido de coleccionar cosas y no se muy bien porque últimamente he decidido hacerlo. Mirándolo desde fuera mis colecciones son estéticamente “feas” (algunas imágenes de El de la vergüenza las considero realmente de mal gusto), las dos tienen ese componente de inmediatez  y las dos son lentas e inacabables, por no decir eternas. En fin, que ni definiéndolo llego a sintetizar el verdadero sentido de todo esto.


Doy las gracias a amigos y familiares que están contribuyendo a que mis colecciones empiecen a ser un poco “colectivas” (ya sabéis, si algún día os fiáis en el de la vergüenza o en una quemada de cigarro y encima pensáis en mi a la vez hacerle una foto con el móvil y me la mandáis).
El echo de que algunas personas hayan pensado en mis colecciones por voluntad propia me obligó a reflexionar sobre todo ese rollo posmoderno de la autoría y el colectivismo (si nos pusiéramos repelentes tendríamos discusión para rato). Me motiva pensar que ésta especie de “pulsión de archivo” colectiva da nuevos sentidos a mis colecciones y nace una nueva metodología inusual en mi. Ya estoy harta de tanto individualismo por mi parte, “matando a la autora” en mis colecciones doy un respiro a mis otras “creaciones” más introspectivas. Tanto ego agobia.












dimarts, 23 de febrer de 2010

ESCENAS FANTÉSTICAS
(Estudio preparativo para un relato gráfico)

Hace unos meses que mi madre rescató al único muñeco que conservamos de cuando yo era una niña. Como os podéis imaginar éste acontecimiento despertó en mi el típico sentimiento que nos provoca a todos al recuperar  objetos del la infancia.

Con mi peluche Fante recién salido de la lavadora empecé ha experimentar una especie de lucidez fragmentada. Escenas borrosas de mi historia con éste muñeco  elefante 100% sintético.


Fante despertó en mi sensaciones confusas que no tardé en adjudicar a ciertos momentos de mi niñez. Concretamente éste peluche está estrechamente ligado a mi experiencia sexual infantil. Sí, con él contribuí a reforzar la teoría de que el niño es un ser sexuado.
Recuerdo que la mayoría de veces que lo usaba era como transporte para mi estimulo. Fante y yo fuimos un buen ejemplo para sintetizar el momento en el que el niño toma conciencia del placer sexual. Una actitud aplaudida inicialmente y censurada más tarde.

No llego a recordar con exactitud detalles de cuando me masturbaba con 6 o 7 años, sólo distingo flashes desordenados de imágenes, pensamientos y sensaciones. La verdad es que al pensarlo me invade cierta nostalgia amarga. Regreso al secretismo nervioso, a esa intimidad perturbada repleta de placer y excitación.



Escenas Fantésticas es, de momento, el reflejo del proceso de mi memoria. Tengo claro que me gustaría construir un relato gráfico con toda ésta historia, pero mi mente aún no está preparada. No consigo unificar las ideas y el echo de ordenarlas me es ahora imposible. De momento prefiero esperar y plasmar con tranquilidad lo que vaya saliendo.


Durante éste reencuentro topé con el cómic de un gran dibujante “The Playboy” de Chester Brown. El autor nos narra con gran talento la etapa de su infancia donde empieza a estimularse sexualmente con la famosa revista pornográfica. Ésta novela gráfica me fascinó y motivó para hacer la versión en femenino.
Es admirable como el autor nos convierte en un espectador omnisciente testigo de sus peripecias más íntimas, vergonzosas y ridículas.



Creo que no es casual que me aferrara a Fante para experimentar con mi cuerpo y que no son superfluas las sensaciones que recuerdo de esos momentos. Me parece digno de remarcar que la trompa de un elefante fuera uno de los primeros símbolos fálicos que reconocí. Resulta muy cómico.

diumenge, 24 de gener de 2010


Al fondo a la izquierda

(Banco de imágenes)
Una afición probablemente inútil.


Hace unos años que colecciono fotos de quemadas de cigarrillos que encuentro en los lavabos públicos. Creo que lo hago des del 2007 aproximadamente.
Ésta afición está resultando un poco frustrante ya que siempre tomo las fotografías con la cámara del móvil, es la única cámara que siempre llevo encima. Mi error ha sido tener móviles poco sofisticados y me encuentro con dificultades para descargarme las fotos al PC. Nunca tengo los cables para hacerlo, así que gran parte de mi colección sigue guardada dentro de las tarjetas de memoria de mis antiguos teléfonos. Tal vez algún día recupere las imágenes pero de momento me da mucha pereza y hasta puedo encontrar interesante tener un banco de imágenes inútil que sólo se puede visionar desde un teléfono. 
Las fotos que muestro aquí están hechas gracias a mi pacto con el diablo por 24 meses de permanencia. Así que mi móvil actual es modernísimo y tiene salida USB. La pega que tiene es que las fotos han perdido la esencia inicial , ya no son de mala calidad. El pixelado era idóneo para retratar la degradación del contexto.
Últimamente he  pensando en repetir algunas de la fotos que en su día fueron mis favoritas. Pero también existe una pega; sería pervertir el proceso de la colección ya que las imágenes las consigo un poco al azar y la inmediatez se convierte en un componente base. Mi fetichismo no reside solo en la imagen. El echo de que el acto de fotografiar no sea forzado es importante. No estoy dispuesta a ir como una loca entrando y saliendo de bares y discotecas solo para conseguir las imágenes. No quiero llegar a éste extremo.
No recuerdo muy bien porqué empecé la colección. Creo que las primeras que hice me llamaba la atención el resultado estético. Aunque más adelante he ido  relacionando mi afición con diferentes conceptos y creo que podría llegar a crear un discurso para justificarme (de eso los artistas saben mucho). Como dijo uno de mis profesores favoritos www.martiperan.com “La carencia de sentido requiere del esfuerzo para construirlo” (más o menos).
Así que el sentido de Al fondo a la izquierda (Banco de imágenes) revolotea entre la patética intimidad que uno puede encontrar dentro de un lavabo (no es nada nuevo comentar que ésta intimidad es la más “segura” a la que podemos aspirar). No puedo evitar imaginar el quién, el cómo y el porqué de las quemadas, me gusta pensar en ello y fantasear. Al mismo tiempo encuentro degradante el echo de fumar encerrado dentro del WC ¿Quién coño fuma meando? ¿Quién caga con un cigarro humeante a su lado? ¿Ésta sería la imagen idónea para reflejar la asquerosa dependencia a la nicotina? ( Y lo dice una que fuma casi un paquete diario. En fin, paradojas contemporáneas.
Alo mejor soy la única que encuentra fascinante ver la marca de la quemada de un cigarro en los dispensadores de papel higiénico o en las jaboneras. Pero dejarme, me hace feliz.
¿Cuando surgió la necesidad de diseñar dispensadores con cenicero incorporado? Me pregunto si ahora con las nuevas leyes antitabaco dejarán de fabricarlos. Menudas preocupaciones.
Aún no tengo muy claro lo que haré con éstas imágenes. Pensaba en construir un mural con todas las fotos y su información pertinente. Sería genial pensar que alguien encontrara mi banco de imágenes interesante y me subvencionara para poder hacer una tirada de pósters y así poderlos colgar en las paredes de los servicios públicos.  Pero si yo fuera ese posible Subvencionador seguramente no lo haría. A no ser que los que paguen sean los mismos dueños de los locales (sería como una contra-publicidad)….bueno, en fin, da igual.

dimarts, 12 de gener de 2010




INFORME METAMORFICO 01
Operación Bestiàri Familiar

Aproximación a L’home dels nassos

Nombre: L’home dels nassos.
Género: Masculino, dicen.
Edad: Entre los 40 y los 43.
Domicilio: En alguna ciudad ni muy grande ni muy pequeña, normal.

A día de hoy estoy intentando obtener algunas de las imágenes que retratan a nuestro sujeto nombrado L’home dels nassos. De momento sabemos qué pinta tiene.

No se muy bien porque pero este sujeto me inquieta, su rutina gris y mutante me resulta extraña y aún más entrañable.

He estado observándolo y puedo decir que estoy casi segura de que esconde algo. Creo que ni él lo sabe, tal vez algo muy oscuro y malvado o algo tan superfluo como la ceniza de un cigarro. De momento nos mantendremos en la incertidumbre, que remedio.




Seguidamente os nombraré  algunos de los datos que he podido recopilar hasta ahora. No todos son relevantes, más bien la mayoría son poco interesantes. Aún así me veo obligada a informaros:

-          Vive solo.
-          Gasta un litro de Heno de Pravia cada 15 días.
-          Solo sale a la calle el último día del año.
-          Siempre come sopa, pan y queso. Cuanto más apestoso mejor.
-          Lee “Le Monde” aunque preferiría no hacerlo.
-          No tiene interés por nada en concreto.
-          Viste camisa de cuadros cada día.
-          Se masturba dos veces al día, tres si está enfermo.
-          No le gusta la música.
-          No vota, ni recicla.
-          Le gustan los lunes.
-          A probado el crack.
-          Aunque lo parece, no es virgen.
-          Si le gustará alguna cosa sería la fotografía.
-          Sueña con tener barba.
-          Nunca queda bien en las fotos de carnet.
-          Odia los pelos de los dedos de sus pies.
-          No suele quejarse nunca.
-          Sus vecinos no cuentan con él para fregar la escalera.


Cuando consiga más información procederé a ilustrarla. Gracias.



divendres, 25 de desembre de 2009







Hoy, mañana y pasado











Ésta es la segunda y última entrada que dedico a Intento Serio 5, la historia no da para mucho más. Creo. 
Aquí os dejo algunas de las viñetas que forman parte de las últimas páginas. Aunque no seré tan repelente de mostraros el final. Eso lo reservo para la poca gente que tendrá un ejemplar del cómic (aunque tranquilos los que no lo tengan porque no os perdéis nada extraordinario).
 
Me gustaría que la gente que lo tuviera fuera más, pero la autoedición puede resultar caótica y desesperante...a la que llevo 10 ejemplares todos los dibujos me parecen iguales, me agobio y me entran ganas de graparme los ojos.
Defino a Intento Serio como una metáfora de mis supuestas acciones suicidas, aunque la expresión también va estrechamente ligada a otro aspecto más intimista que me caracteriza.
El título de la serie y el número que siempre le acompaña son un guiño de mi metodologí. Yo, Maria, Miss Inestabilidad Artística ’84 ’10, tengo la terrible capacidad de empezar demasiados proyectos y como es de esperar no acabarlos nunca.  Supongo que muchos os sentís reflejados, es lo que nos toca queridos asquerosamente humanos.
Ésta serie de relatos gráficos son Intentos Serios de empezar y acabar algo en Serio. Me impongo un compromiso personal de crear algo tangible y encima sentirme realizada. Tal vez me pido demasiado. Perdonad la osadía.
Los números que pongo como coletillas en cada título simplemente simbolizan las veces que he intentado empezar los relatos. Los saltos numéricos que hago son Intentos reducidos a esbozos o ideas. Nada más.